miércoles, 26 de diciembre de 2012

MOROSIDAD, UN PROBLEMA QUE NOS AFECTA A TODOS


Para desgracia de la mayoría de las pymes, la morosidad tanto privada como pública, es uno de los grandes problemas a los que nos debemos enfrentar las empresas, sobre todo en esta época de crisis.
 
El problema fundamental aparece cuando se llega a producir un desfase de liquidez y tesorería que en muchos casos, conduce inexorablemente al cierre del negocio. En una inmensa mayoría, esto es lo que ha conducido al cierre de muchas pequeñas empresas desde el agravamiento de la crisis en 2008.
Para intentar luchar contra la morosidad en las operaciones comerciales, en julio del 2010 se aprobó la Ley contra la Morosidad, la Ley 15/2010 que fijaba para 2013, unos plazos máximos de pago en las operaciones comerciales de 60 días en el caso de la empresa privada y de 30 días en el caso de las administraciones públicas, a contar a partir de la entrega de los productos o prestación de los servicios. En el caso de la empresa privada hemos pasado de deber pagar a los proveedores en un plazo de 85 días como máximo en 2010 y 2011, a 75 días en 2012 y a 60 días a partir de 2013. Por lo que se refiere a la administración pública, en 2011 el plazo máximo era de 50 días, en 2012 de 40 y a partir de 2013 de 30 días.
Por desgracia, se están incumpliendo los plazos de pago por lo que más vale prevenir que curar. Demandar a tu cliente por impago debe ser la última vía que debes tomar, ya que el proceso judicial puede implicar que el cobro se retrase todavía mucho más.
Necesitamos poner todos los medios a nuestro alcance para prevenir este tipo de situaciones. Algunos consejos que debemos considerar:
 
  • Conoce el riesgo que entraña tu cliente
Si vas a firmar un contrato con un cliente privado y el importe es lo suficientemente importante como para que si no te paga, tu negocio corra riesgo de desaparecer o de pasarlo muy mal, lo mejor que puedes hacer es contratar un informe de riesgo y solvencia con alguna de las empresas de información empresarial que ofrecen este servicio en el mercado y asegurarte de que tu cliente no pertenece a los registros de morosos (RAI y ASNEF) ni tiene causas pendientes con la Administración Pública o la Justicia ni una empresa en dificultades.
Cuantas veces hemos escuchado eso de que "las apariencias engañan" o "las  palabras se las lleva el viento"…. Por algo será. Y más en tiempos de crisis. Y como más vale prevenir que curar asegúrate al menos de que tu cliente no arrastra problemas desde un principio.
En el caso de la Administración Pública es conveniente que indagues acerca de los plazos de pago de la entidad en cuestión. Pregunta en el área de administración y también al técnico responsable del encargo que te hacen. Y si consigues identificar y preguntar a proveedores habituales de la entidad, mucho mejor.
  • Cobra una parte por anticipado
Este sistema, práctica habitual de muchos profesionales, es no empezar a trabajar e incurrir en costes hasta que el cliente no haya satisfecho la cantidad requerida como pago inicial, especialmente en trabajos de una cierta envergadura o en los que debas incurrir en costes externos.
Para ello, al presentar tus presupuestos debes estipular las condiciones de pago.
Igualmente en casos en los que debas incurrir en compra de materiales, o mercancías iniciales para hacer tu trabajo, puedes negociar con tu cliente el desembolso de los mismos por anticipado.
  • Factura rápidamente y controla los plazos de pago
No solo debes emitir tus facturas en la fecha estipulada en el contrato con tu cliente sino que además es fundamental hacer un seguimiento de los plazos de cobro. Es mejor pecar de exceso que de defecto…la insistencia ayuda. Está claro que a nadie le gusta ser un pesado, pero tratándose de morosos no queda más remedio que insistir y estar encima del cliente, ya que lamentablemente muchas veces se paga al que antes reclama su dinero o hace una gestión profesional de cobro con empresas especializadas y no al que le corresponde conforme a los plazos de pago.
  • Seguros de crédito
Aunque generalmente esta medida está fuera del alcance de muchas pymes, los seguros de crédito ofrecidos por las grandes empresas especializadas son una buena manera de evitar problemas de morosidad. Su atractivo radica en que el riesgo pasa a ser compartido, ya que estos seguros, además de un informe pormenorizado del cliente,  suelen incluir una indemnización al asegurado y un amplio conjunto de mecanismos orientados al recobro y la recuperación del crédito.
  • Empresas especializadas en impagos
Si la cantidad adeudada es considerable, el plazo se ha alargado considerablemente y tus intentos de cobrar han recibido muchas buenas palabras que no se han reflejado en tu cuenta corriente, quizás ha llegado el momento de recurrir a una empresa especializada. No son baratas, pero es mejor cobrar una parte que nada; en estos casos se trata de minimizar tus pérdidas.
Este tipo de empresas se encarga de investigar y/o presionar al deudor y si este sistema no funciona también pueden gestionarte la apertura de un proceso judicial.
Si tras mucho insistir no tuvieras posibilidad de cobro de tus facturas, no nos queda otra que pasar a tomar medidas judiciales.

1 comentario:

  1. Otra solución que se puede tomar es recurrir a alguna empresa especializada en la compra de facturas impagadas. Pero mejor prevenir antes que curar y como bien dice el artículo, conocer la solvencia de tu cliente antes de operar.

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