domingo, 10 de marzo de 2013

¿SEGURO QUE QUIERES EMPRENDER?


Es curioso como hasta hace unos años, a los que se nos ocurría emprender un pequeño negocio nos consideraban poco más que ilusos aventureros (con lo traquilo que estás... ¿te vas a meter en ese lío?) cuando ahora se  nos anima, se nos incentiva, se nos motiva y poco más que se nos considera una (o la única) gran fuerza del motor de la economía.

Parece que emprender está de moda, pero la experiencia me dice que no todo el que decide intentarlo lo hace por los mismos motivo... Según la motivación que nos lleve a pensar en la idea de iniciar este proyecto, voy a clasificar a los emprendedores en tres tipos:

1. El que tiene una idea, y quiere llevarla a la práctica ( y aquí incluyo al que tiene una habilidad o una formación especifica, es decir, a los profesionales)

2. El que está cansado de su jefe o de sus condiciones laborales.

3. El desempleado - desesperado

No hay que ser muy listo para saber cual de los tres lo tiene más fácil... pero OJO! Esto no quiere decir que los motivos que te lleven a iniciar tu proyecto vayan a causar el éxito o no de tu empresa. Simplemente tienes que tener claras dos cosas:

- Primera, que es normal que te encuentres perdido y desorientado. Es más peor es el emprendedor que tiene su misión tan clara, y el camino y los pasos a seguir... que no es capaz de ver el mundo a su alrededor....

Emprender es un proceso de exploración, de continuas pruebas, de tomar unas decisiones y después tener que cambiarlas, de continuo tanteo y retracto. Lo mejor es adoptar una posición humilde, y esforzarse en aprender lo máximo posible del mercado para que la adaptación a él sea lo más eficaz.

- Segunda, y aun más importante, emprender no es para todo el mundo. Cierto que si consigues las metas que te propones es una de las cosas más satisfactorias del mundo pero, para alcanzar esa meta, probablemente tengas que vivir en continua incertidumbre, trabajar horas y horas y horas... que claro nadie te va a pagar, enfrentarse a problemas de las más diversas índoles, caerse una y otra vez y volverse a levantar.... Todo esto es facil de decir, pero no todo el mundo está dispuesto a llevarlo a la práctica. Os aseguro que el camino es duro.

Por lo tanto, conclusión número 1:

No importa cuales son los motivos que te han llevado a la idea de emprender un negocio o actividad, si estás convencido, lo importante es que afrontes los temores iniciales (después te acostumbras a vivir con ellos) y estés dispuesto a trabajar duro para llevarla a cabo tu objetivo. Si no lo tienes claro.... vuélvelo a pensar.

A veces es más importante la actitud que la aptitud

Próximo post; Estoy decidido, ¿y ahora que hago?

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